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8. Aprender a vivir la honestidad a los cinco

Dra. Tamara Salmen, Pediatra - Conducta y Desarrollo, Venezuela

con la colaboración de Rosa Aura Figueroa Meza, sicóloga, Venezuela.


Es frecuente observar los niños a los 5 años de edad incurrir en mentiras, trampas y robos. Es parte de su desarrollo y aprendizaje. Los niños dicen mentiras para evitar ser sancionados, hacen trampa para ganar siempre, se traen a casa cosas que no les pertenecen alegando fue un regalo que les hicieron o es producto de algún intercambio con sus amigas/os. Lejos de alarmarse y considerarlo como una conducta patológica, los padres pueden comenzar a ver estas conductas como una oportunidad para introducirle a sus hijos el valor de la honestidad.


A diferencia de lo que muchos padres creen, los valores se aprenden en casa, no en la escuela. La escuela es donde quizás se puedan reforzar o completar los valores, pero recae sobre los padres la responsabilidad de servirles como los primeros y más importantes modelos.


Hay que recordar que los niños aprenden más del ejemplo que de las charlas sobre el tema. Les recomendamos algunas estrategias para fortalecer la honestidad

  • Sea un modelo a seguir. Que el niño no lo vea mentir en situaciones sencillas como cuando le pedimos “diga que no estoy” cuando no queremos hablar con alguien, o en situaciones difíciles en donde escucha que nos zafamos de la situación con una mentira.

  • Sea ejemplo de una honestidad gentil. Muéstrele al niño que queremos elegir con cuidado las palabras que usamos. Que nuestras palabras sean para edificar a la persona y/o a la situación. Evitar usar palabras que hieren o hagan daño.

  • Recompense la verdad. En vez de regañar la falta de honestidad, tratar de aprovechar cada acto honesto para alabar, elogiar, y premiar con abrazos.

  • Evite situaciones que tiente su integridad. Por ejemplo, acorralarlo de tal manera que no le quede otro recurso que mentir. Un niño que teme un castigo fácilmente cae en la mentira.

  • Sea consecuente cuando dice la verdad. Cuando le decimos que nos puede hablar de cualquier cosa, cuidemos de no castigarlos por lo que nos cuentan. Queremos mostrar a través de la consecuencia adecuada que no hace falta mentir.

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